
La planchadora del parque rivadavia
A veinte días de San Valentín, la tribu de los románticos ya debe estar planeando la sorpresa para esa jornada de amor comercial. Flores, bombones, cartas y pasacalles serán los regalos vedette. Para el momento del “mi amor, cerrá los ojos” muchos elegirán el césped de Plaza Francia, otros el lago de los bosques de Palermo o los cómodos banquitos de Parque Rivadavia. Aquellos que se inclinen por la última opción, después no digan que no les avisamos: ¡No se citen debajo del ombú! Según el ciclo “Misterios Urbanos”, que emite la señal Infinito, en ese lugar haría sus apariciones el espíritu de una mujer morena decapitada en el siglo XIX.
Ocurre que donde hoy se encuentra el Parque Rivadavia, hace 200 años estaba ubicada la casa quinta de los Ambresio Lezica, una de las familias más selectas de Buenos Aires. “Se supone que donde está el ombú trabajaba la servidumbre. Ahí se cree que por un crimen pasional la degollaron a esta mujer”, abrió el camino del mito el historiador Lucas Rentero. El “dicen que”, “se supone que” forman parte del alimento por excelencia de las leyendas: el boca a boca.
“Se la ve deambular degollada y con una plancha al rojo vivo”, contó poco convencido Raúl Arichuhuaga, un comerciante de la zona. Si bien, como reza el programa, para los mitos no hay elementos que permitan corroborar la veracidad pero tampoco los hay para negarla, el detalle de la plancha hizo que pasáramos de apretar la almohada y nos pusiéramos cómodos, en un estado mucho más relajado. Pero no duró mucho: “En el día era planchadora y de noche recibía a sus amigos y amantes. Uno de ellos era muy irascible y como una noche no quiso recibirlo, el hombre se puso furioso y la asesinó de varias cuchilladas”, reveló Juana Wasser, una ama de casa con grandes rasgos de pertenecer a la logia del diálogo entre góndolas.
Así como cuando hablamos de complejos todos tenemos un amigo al que le pasa determinada cosa, a la hora de las leyendas todos también hacemos las veces de Roberto Carlos y nombramos un amigo que vio o le contaron algo más sobre ese mito. Como Raúl: “Tengo amigos que dicen haber escuchado quejidos de esa mujer durante la noche. Por eso si a mí me pedís que cruce el Parque Rivadavia a las dos de la madrugada, te digo que no.”
Tal vez porque en la antigüedad las leyendas las protagonizaban animales, nos acordamos de la “Pregunta Animal” y lo sintonizamos a Gerardo Rozín. Cuando vimos que Flavia Palmiero no estaba del todo dispuesta a bailar con él, se nos ocurrió que mudar las entrevistas abajo del ombú podría ser una gran oportunidad para que, ante la posible aparición de la planchadora sin cabeza, Rozín pueda llegar a abrazar a las invitadas.
En fin, si hasta nosotros tenemos un amigo que, no hace mucho, en la primera cita quiso ir a ver una película de terror para poder abrazar a la chica.


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